Una historia de tres heroes de Querétaro

Origines de los Ciclonautas

Dick en Els

We zijn niet de enige fietsers op de wereld. Toen we in januari 2001 op twee dagen van het zuidelijkste puntje van Zuid Amerika waren, hadden we in Rio Grande een ontmoeting met drie jonge Mexicanen die juist uit Ushuaia terug kwamen fietsen. Dulce Maria Aroyo, Andrei Ortiz en Fernando Quintero. Op geleende fietsen en met een bij elkaar gebedelde kampeeruitrusting was het stel tweeënhalf jaar daarvoor uit hun woonplaats Querétaro vertrokken. Uitgezwaaid door honderden mensen, pers en televisie en begeleid door een politie-escorte. De bedoeling was dat ze in een jaar tijd naar Buenos Aires zouden fietsen.
Net zoals met veel dingen in het leven liep het anders dan ze verwacht hadden.
Tien maanden later waren ze nog niet halverwege, in Colombia, en was het geld op.
Wat te doen? Terug naar huis... met het verhaal dat het niet gelukt was? Nee dus.
Nu, precies twee jaar na onze eerste ontmoeting in Tierra del Fuego, treffen we elkaar weer. In Querétaro. Aan het eind van hun tocht luisteren we naar een adembenemend verhaal.

Supongo que los viajes en bicicleta empieza casi siempre igual, y el de los Ciclonautas no es la excepción, es decir se comienza con planear un recorrido en bicicleta que creemos durará poco tiempo y concluye mucho tiempo después; muchos aún siguen viajando.
En 1996 nos bautizamos como "Ciclonautas" un grupo de amigos (Flor Trejo, Andrei Montero y Fernando Quintero) e iniciamos un viaje en bicicleta por la parte central de México, recorriendo cinco estados de la república (Querétaro, Guanajuato, Jalisco, Colima y Michoacán) en tres meses, esta primera aventura nos animo a planear uno más larga. Durante dos años estuvimos juntando recursos para el viaje y tratando de conseguir patrocinadores ya que el nuevo recorrido ahora abarcaría América central y del sur.
Los patrocinios nunca los conseguimos por lo tanto debimos hacernos del equipo de viaje con nuestros recursos económicos (ahorros, liquidación en nuestros empleos, y la venta de lo poco que teníamos), para economizar utilizamos nuestras antiguas bicicletas de montaña y fabricamos nuestras alforjas (mochilas de viaje).

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Acueducto de Querétaro Plaza de la Constitución La Catedral

Los Cilonautas ahora lo conformábamos: Dulce Maria Montiel, Andrei Ortiz y Fernando Quintero. El 31 de mayo de 1998 iniciamos en nuestra Ciudad de Santiago de Querétaro un viaje que supero nuestras expectativas, ya que el recorrido planeado era de viajar sólo un año de nuestra ciudad en México a Buenos Aires, Argentina y retornar en avión. Al primer mes de viaje nos encontramos en Guatemala lo cual significo para nosotros dar nuestro primer paso fuera del país, al inicio contábamos con un plan de viaje que procuramos seguir para cumplir con el tiempo estimado, más los imprevistos nos retraban y al segundo mes ya habíamos lanzado a la basura nuestro itinerario, puesto que nos dimos cuenta que para disfrutar de este viaje no precisábamos de itinerarios.
Nuestra bicicletas en poco tiempo comenzaron a fallar, la cadena, los cambios, las llantas, las parrillas, en fin, el presupuesto se gasto rápidamente y aun no cruzábamos América central. Al llegar a Tegucigalpa, Honduras en una entrevista en la TV el reportero comento que precisábamos de patrocinadores ya que viajábamos casi sin dinero, la respuesta no tardo y al día siguiente una empresa de electrodomésticos "CURACAO" nos llamó para patrocinarnos con 1000 dólares a cambio de hacerle publicidad mientras que viajásemos en el país. Por vez primera creyeron en nuestro viaje y con este patrocinio pudimos continuar tranquilamente por el resto de centro América. A nuestra llegada a San José, Costa Rica nos encontramos con Manuel Quiroz quien tiene una "Casa de Ciclistas" en estos lugares los ciclo viajeros podemos contar con un espacio para descansar, ahí nos dimos cuenta que no éramos los únicos locos que viajaban en bicicleta, ya que estas casas cuentan con un libro de registro y encontramos muchos ciclistas registrados, y direcciones de Casas de Ciclistas en otros países de América del sur.

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Salida de los Ciclonautas 30 mayo 1998
Recorrido por la ciudad

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Santa Ana, El Salvador
Bomberos en Costa Rica

A Colombia entramos por el Turbo un pequeño puerto junto al Darien (selva que separa a Colombia de Panamá) esta zona es de alto riesgo ya que el constante enfrentamiento entre militares, paramilitares, fuerzas campesinas y FARC (fuerza armada revolucionaria de Colombia) son peligrosos para los turistas, al segundo día de viaje nos encontramos con un grupo armado que después de interrogarnos sobre nuestra procedencia y al enterarse de que éramos mexicanos hicimos buena amistad, su interés sobre los problemas de guerrilla en nuestro país EZLN (Ejercito Zapatista de Liberación Nacional) afianzo nuestra amistad con el grupo armado, nos invitaron a comer intercambiamos monedas mexicanas por insignias de su uniforme, cuando les pedimos tomarles una foto se negaron y nos sugirieron que continuáramos nuestro camino, sin mencionar que habíamos estado con ellos.

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En ruta a Colombia
El genio de la c hatarra en Colombia

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Nuevas bicicletas en Medellin, Colombia
Un descanso en el desierto de Sechura, Perù

Nuestro primer año de viaje lo celebramos en Lima, Perú, nuestros planes de viaje seguían a la deriva ya que aprendimos a vivir día a día y la ruta la planeábamos conforme lo ameritaba la ocación, el objetivo de viaje ahora era llegar a Ushuaia, Argentina, y sabíamos que esto nos llevaría más de un año, pretendíamos conocer lo más que pudiésemos en este trayecto ya que no habría una segunda oportunidad. Nuestros escasos recursos nos obligaron a detenernos el las capitales para trabajar y ahorrar para seguir en viaje. Dulce de profesión estilista llevaba consigo sus herramientas (tijeras, peine, secadora de pelo); Andrei por su parte al ser camarógrafo cargaba con el equipo d e fotografía (cámara fotográfica, triple, rollos de película, flash y cámara de video); Fernando Diseñador Gráfico encargado de los mapas y escribir el diario de ruta. Los trabajos que desempeñamos no solo fueron dentro de nuestras profesiones, ya que los trabajos que más desempeñamos fue en los restaurantes de mexicanos como: cocineros o meseros; cualquier oportunidad de trabajo la tomábamos desempeñándonos en diversos oficios como: pintores de brocha gorda, meseros, dando cursos de manualidades mexicanas, ayudantes en un circo, y artesanos, la artesanía al final fue uno de los trabajos que más desempeñamos ya que no implicaba el mantenernos demasiado tiempo en un solo lugar, en Brasil un artesano nos enseño a fabricar pequeñas bicicletas con una sola pieza de alambre éste tipo de artesanía nos agrado ya que era un buen recuerdo que podíamos dejar a los amigos en el viaje además de ser un buen producto para vender, hoy en día muchos amigos que nos ayudaron comprando una de estas piezas nos escriben diciendo que aun conservan la artesanía que tiene una historia de cómo la adquirieron, y esa historia es la de los Ciclonautas.

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Frente al Cotopaxi en Ecuador
Contraluz en Perù

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Desierto de Sechura, Perù
Frontera Perú, Bolivia

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Tomando el sol en el salar de Uyuni, Bolivia

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Dulce Montiel Arroyo En la playa de Las Grutas, Argentina Dulce y las flores argentinas

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Cafayate, Argentina
Falos en el Valle de Tucumán

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La Boca, Buenos Aires, Argentina
Frente al Obelisco, en Buenos Aires, Argentina

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Florianópolis, Brasil
Frente a las Cataratas de Iguazú, Brasil

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Brasilia, Brasil
Andrei y las bahianas en Salvador, Bahia, Brasil

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Victoria, Espiritu Santo, Brasil Una nueva compañera de viaje "La Pancha" en Uruguay Los tenis de Andrei murieron en el desierto de Perú


Para finales de 2001 nos encontramos en la ciudad mas austral del mundo Ushuaia, Argentina, habíamos logrado uno de nuestros objetivo que era el de llegar al fin del mundo. Ahí nos encontramos con: Lorenzo Rojo del País Vasco, Jun Miyashita de Japón y Daniel Fernández de Brasil, con estos tres ciclistas celebramos el fin de año y nuevamente cada uno de nosotros retomamos nuestros respetivos caminos, Los Ciclonautas comenzamos el retorno a casa, en abril del 2001 llegaron a la capital Chilena. Dulce y Andrei ya no deseaban continuar el regreso en bicicleta y a través de la embajada mexicana consiguieron un el patrocinio para retornar a México en avión, Fernando por su parte deseaba continuar por un tiempo más el recorrido, De Santiago de Chile dos Ciclonautas dieron por terminado el recorrido.
Fernando por su parte se dirigió a una de las casas de ciclistas más concurridas por los ciclo viajeros, la casa de Eric Savard y su esposa Kelo, 70 Km. Al norte de la capital en los Andes. Esta casa cuenta con una simpática familia que por muchos años se ha dedicado a recibir ciclistas de diversas nacionalidades y cuenta con grande libros de registro donde se puede encontrar miles de historias de ciclo viajeros, dentro de los datos interesantes que se pueden destacar es que desde el 31 de mayo de 1992 hasta el 31 de mayo del 2000 se hospedaron 255 ciclistas de 30 nacionalidades, esta familia ha viajado por todo el mundo sin salir de su casa ya que todo el mundo llega a ella en biccileta.

Del pueblo de los Andes a la frontera son 50 Km. de duro ascenso, siendo el más difícil el tramo de "Los Caracoles" 32 curvas muy pronunciadas para llegar a la línea fronteriza, el resto se convierte en bajada del lado Argentino, hasta llegar a Mendoza. El viajar solo fue una nueva aventura al no contar con los compañeros de siempre para pelear, conversar en los caminos solitarios, sobretodo ayudarse y animarse mutuamente el los momentos difíciles, por otra parte fue una buena experiencia para medir los miedos y las dudas.
Los constantes amigos que en el camino se presentaron aislaron la soledad, al cruzar por tercera vez la Argentina por un nuevo rumbo fue pasar de nuevo por casa, Paraguay se convirtió en el reencuentro con la familia Mendoza que adopto a los Ciclonautas como hijos; Brasil por segunda vez recibió a Fernando ahora con mejor pronunciación del portugués y desde e l sur del país hasta el norte transcurrieron seis meses. En este trayecto los inconvenientes no faltaron y la rodilla izquierda Fernando empezó con una pequeña herida que no sanaba, al poco tiempo se desarrollo una bola que segregaba pus con sangre, al mes se asomaba la pequeña cabeza del gusano que salía para respirar, a este bicho que se alimenta de la carne y vive bajo la piel (Berne, o gusano barrenador) se le aplicó métodos tradicionales para sacarlo más no funcionaron, como el colocar un pedazo de tocino para que el gusano al no tener respiración se alojase en el pedazo de carne y removerlo fácilmente, el otro remedio fue el de presionar desde la raíz para botar al gusano, esto sólo hizo que se partiese por mitad y durar mas de tres días con el pie hinchado, en estos casos siempre suele estar alojado más de un gusano el segundo sobrevivió y continuo alimentándose, al final después de un segundo intento por sacarlo nuevamente un fuerte presión y se acabo el problema, una semana después por la herida salio toda la materia muerta mezclada con sangre y pus.

Cruzar la amazona fue una experiencia extraordinaria ya que la inmensidad de la selva impone respeto, y admiración por sobrevivir al constante deterioro que sufre por las talas de árboles clandestinas. Los sonidos son diferentes a lo acostumbrado empezando por las parvadas de pericos que alborotan la quietud, después de un largo silencio los aullidos de los monos Araguatos en más de una ocasión dejaron con los pelos de punta a Fernando al encontrarse solo en dicho paraje. El viaje de Belem a Manaus de una semana en un barco donde la convivencia con los lugareños hace el viaje más placentero, encontrase un río que en partes es tan angosto y en otras es tan amplio que no se ven sus costas, hacen de esta aventura un deleite difícil de describir.

Entrando a Venezuela la "Gran Sabana" recibió al ciclista con llanuras inmensas y cascadas que forman pequeños oasis en la planicie, ofrecen excelente espacios para acampar, y hacer nuevas amistades con las comunidades indígenas, como Araimaitepuy donde descanso por una semana debido a la hinchazón del pie derecho por las lluvias constantes e infecciones de piquetes de moscos.

Para mediados de agosto del 2002 ya en Caracas Fernando retorno a México dando por concluido esta aventura por nuestra gran casa llamada América.

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Entrada al Parque Nacional Tierra del Fuego
¡Los Ciclonautas en el fin del mundo